Préstamo Autopromotor — Finandú

Todo lo que necesitas saber sobre el préstamo Autopromotor

Construir tu propia vivienda es posible, pero el camino tiene más pasos de los que te imaginas. En Finandú lo conocemos al detalle y nos encargamos de todo el trámite por ti.

En Finandú gestionamos todo el trámite de principio a fin
Préstamo autopromotor — construcción de vivienda propia

¿Qué es un préstamo autopromotor?

Definición

El préstamo autopromotor es una hipoteca especial diseñada para financiar la construcción de una vivienda de obra nueva sobre un terreno propio. A diferencia de una hipoteca convencional, el banco no entrega el dinero en un único desembolso, sino que lo libera por fases o certificaciones a medida que avanza la obra y se acredita con los informes del arquitecto.

Es la opción elegida por quienes quieren diseñar su casa desde cero, con el control total sobre materiales, distribución y calidades. Pero implica una gestión más compleja que requiere coordinación entre notaría, registro, arquitectos, constructor y banco.

Financiación habitual: hasta el 80% del valor de tasación de la vivienda terminada. El terreno, en la mayoría de los casos, queda fuera de esa financiación.

Las tres fases del autopromotor

01
Fase previa
Adquisición del terreno, redacción del proyecto, licencia de obras y declaración de obra nueva ante notario.
02
Fase de construcción
El banco libera el capital en disposiciones conforme avanza la obra. Solo pagas intereses sobre lo dispuesto.
03
Hipoteca definitiva
Al finalizar la obra y obtener la cédula de habitabilidad, la hipoteca pasa a cuota normal de amortización.
En Finandú hacemos todo el trámite contigo
Desde la búsqueda del banco más adecuado hasta la firma ante notario. Coordinamos la declaración de obra nueva, las tasaciones intermedias, los certificados de fin de fase y la cancelación del período de construcción, para que tú solo tengas que preocuparte de tu casa.

Cosas que no te han dicho del préstamo autopromotor

Conocer estos puntos antes de firmar puede ahorrarte meses de retrasos y miles de euros en imprevistos.

Antes de que el banco pueda conceder la hipoteca sobre tu futura vivienda, necesita que el inmueble exista jurídicamente. Eso se consigue con la declaración de obra nueva en construcción, un documento notarial que debe inscribirse en el Registro de la Propiedad.

¿Qué es la declaración de obra nueva? Es el acto notarial por el que el propietario del suelo declara formalmente que va a construir —o está construyendo— una edificación, describiendo sus características técnicas conforme al proyecto visado por el arquitecto. Sin ella, el banco no puede constituir la hipoteca sobre el edificio.

¿Cuánto cuesta? Los costes aproximados son:

  • Notaría: entre 600 € y 1.200 € según el presupuesto de ejecución material de la obra.
  • Registro de la Propiedad: entre 300 € y 600 €.
  • Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD): varía por comunidad autónoma, entre el 0,5% y el 1,5% del presupuesto de obra.
  • Gestoría: entre 300 € y 500 €.

¿Cómo prepararse? Necesitarás el proyecto de ejecución firmado y visado por el colegio de arquitectos, la licencia de obras municipal concedida, y el certificado de dominio del terreno en el Registro. En Finandú coordinamos todo este proceso para que llegues a la notaría sin sorpresas.

La mayoría de los bancos no financian la compra del terreno o limitan esa financiación a un porcentaje muy pequeño, habitualmente no superior al 50% del valor del solar. Esto significa que deberás tener ahorros suficientes para adquirir el terreno antes de solicitar el préstamo autopromotor.

Planifica con tiempo: si estás buscando terreno y no tienes el 100% del precio disponible, consulta con nosotros antes de comprometerte. Existen fórmulas de financiación puente que pueden ayudarte, pero requieren una estructura adecuada.

El precio del terreno, además, influye directamente en el montante total de la inversión y en la ratio préstamo/valor que el banco calculará sobre la vivienda terminada. A mayor coste del suelo, más ahorros propios necesitarás.

El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) lo cobra el ayuntamiento y se calcula sobre el presupuesto de ejecución material del proyecto. Es comprensible querer reducirlo, pero hacerlo a costa de inflar la realidad en el proyecto tiene consecuencias directas sobre tu hipoteca.

El banco tasará tu vivienda en función del proyecto presentado. Si el presupuesto declarado es artificialmente bajo, el tasador valorará menos la vivienda y el banco te concederá menos financiación. Lo que ahorras en impuesto municipal lo perderás —y con creces— en capital prestado.

Nuestro consejo: trabaja con tu arquitecto para que el proyecto refleje fielmente los materiales y calidades reales. Un proyecto bien documentado obtiene mejores valoraciones en tasación y, por tanto, mejores condiciones de financiación.

Durante la fase de construcción —que suele durar entre 12 y 24 meses— la hipoteca funciona en período de carencia de capital: solo abonas intereses sobre el importe que el banco haya dispuesto hasta ese momento.

Ejemplo: si tienes aprobado un préstamo de 200.000 € y el banco ha liberado 80.000 € para cimentación y estructura, pagas intereses únicamente sobre esos 80.000 €. Al terminar la obra y disponer del total, comienza la amortización normal.

Esto tiene ventajas —la cuota mensual durante la obra es baja— pero también implica que durante ese período tu deuda no disminuye. Planifica los pagos al constructor teniendo en cuenta que las certificaciones de obra deben coincidir con las disposiciones del banco.

No te quedes corto de plazo. Una vez vencido el período de carencia, el banco cierra las disposiciones: no podrás solicitar más capital del préstamo aunque no lo hayas dispuesto todo. Si la obra se retrasa o surgen imprevistos y la carencia expira, tendrás que financiar el resto por tu cuenta. Pide siempre el plazo máximo posible y, si ves que la obra se alarga, negocia la prórroga con tiempo.

Existe mucha confusión en torno a los seguros del autopromotor. El seguro decenal de daños estructurales —que cubre defectos durante 10 años— no es obligatorio para el autopromotor que va a vivir en la vivienda que construye. La Ley de Ordenación de la Edificación lo exige a los promotores profesionales, pero no al particular que edifica para uso propio.

Excepción importante: si vendes la vivienda antes de que transcurran 10 años desde la finalización de la obra, sí estarás obligado a contratar el seguro decenal en ese momento. Es un aspecto que conviene tener presente si en el futuro consideras transmitir el inmueble.

Lo que sí puede exigirte el banco como condición para conceder el préstamo es un seguro de todo riesgo construcción. Este seguro cubre los daños que puedan ocurrir sobre la propia obra durante el proceso constructivo: incendio, robo de materiales, daños por agua, responsabilidad civil frente a terceros, etc. Su coste es sensiblemente inferior al del decenal y suele contratarse por la duración prevista de la obra.

Para que el banco cancele la fase de construcción y convierta el préstamo en hipoteca normal, necesitarás presentar el certificado final de obra firmado por el arquitecto y el aparejador, la licencia de primera ocupación o declaración responsable del ayuntamiento, y la cédula de habitabilidad.

El banco puede retenerte entre un 5% y un 10% del capital pendiente hasta que presentes el certificado de fin de obra o la licencia de primera ocupación. Es decir, aunque la obra esté físicamente terminada, el banco no te liberará ese último tramo hasta recibir la documentación oficial. Prevé este escenario en tu tesorería para no quedarte sin liquidez en los últimos compases de la construcción.

Una vez inscrita la declaración de obra nueva terminada en el Registro de la Propiedad, el banco realiza la tasación final y formaliza la hipoteca definitiva. Todo este proceso puede llevar entre 2 y 4 meses adicionales tras terminar la obra físicamente, así que no esperes al último momento para iniciar los trámites administrativos.

¿Cuánto me va a costar todo?

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